NOCTURNO
La noche no tiene venas
que dirijan sus pasos azules,
ni un corazón que la llame por su nombre,
la noche no puede tocar
los ojos de un ciego sin hacerle daño,
ni libar la lágrima de una niña
o el sudor perlado en las manos.
La noche es ese fantasma que nos posee
y viste de guirnaldas nuestros sueños,
la noche no tiene venas
pero sigue sangrando en los estuarios,
en los patios, en los dedos
que acarician a jóvenes amantes.
La noche es ese tul
que cae del rostro de una novia,
carátula perfecta del silencio,
es la imagen de una estrella en los labios
que siempre nos quema cuando hablamos
Joaquín Pintael Martínez