SIETE
Sé que el silencio
es el mejor lenguaje
para hablar con uno mismo,
que escuchar es
la mejor forma de dar,
que reconocer el cambio
es aceptar
la destrucción del cuerpo
con que el tiempo esculpe la libertad
de nuestras almas.
Ahora que estoy y soy muerto
¡voy a negarme a mí mismo!,
con todos los satisfactores
que no me son indispensables;
dando tregua a la naturaleza
para que se recupere
de nuestros hurtos,
de nuestros clones arbitrarios
y las atómicas neurosis nacionales.
Y si fui muerto
y fui al infierno
y aquí estoy,
viviendo futuros,
seré mañanas;
renaceré c o m o esperanza,
para hacerme nudo en piernas y raíces
de toda la naturaleza.
Seré el perdón
para rogar por todos, para que todos
mueran, vayan al infierno,
y purifiquen con el ciclo del fuego
sus estrofas.
A la vida
se le sirve con entrega, sin sacrificios fraudulentos
y sin cantarle
apasionadamente
falsos versos.
Sergio Verduzco